¿Pero qué es la celulitis?

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¿Qué leches es la ¡CELULITIS!??

Hoy hablaremos acerca de un tema siempre muy polémico y que para el público en general creo que genera cierto desconocimiento. El “me quiero quitar la celulitis”. Ésta es una frase que, como entrenadores, escuchamos en el 95% de la evaluaciones iniciales que realizamos con mujeres. Pero realmente ¿sabemos qué es la celulitis?.Vamos a intentar de forma sencilla, explicar realmente qué es, y obviamente por qué ocurre. De la misma forma trataremos de dar algunos consejos para poder combatirla, cómo no, haciendo deporte. Allá vamos!

Para empezar, hemos de comentar que, la grasa se constituye de unas células, llamadas adipocitos. La función de estas células es la de almacenar reservas energéticas. Sí, ahí donde muchos nos vemos celulitis, realmente hay ¡ENERGÍA!. Energía que, cuando nuestro cuerpo la necesita, estas células liberan. Queremos decir que esa grasa la  utilizamos para movernos. “La energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma” (Ley de Lavoisier)

Estos adipocitos, se acumulan entre la dermis (capa profunda de la piel) y el músculo. ¿Qué ocurre entonces? Que cuando estos adipocitos acumulan más energía de la que devuelven, crecen. Iniciándose así la “invasión” de grasa.

¿y porqué?

A veces, en la mujer, podemos observar en la superficie de la piel de los glúteos y caderas, formas más o menos profundas que comúnmente denominamos “piel de naranja”. Ello se debe a la existencia de tractos fibrosos que unen la “envoltura de los músculos” con la piel. Todo ello hace que el tejido graso sobresalga. Todo esto, tiene su porqué. Cuando nuestro organismo consume menos calorías de las que ingiere, estas reservan aumenta, hasta ahí bien. El problema llega cuando esa grasa subcutánea comprime los vasos sanguíneos que hacen que la sangre no pueda acceder y transformarla.

También entran causas hormonales, sobre todo con el aumento de los estrógenos durante el periodo y el embarazo, favoreciendo así la retención de agua. Esta retención de agua, que asociamos a la grasa, a su vez, también dificulta la función de los vasos sanguíneos/linfáticos. Cuya consecuencia es que la circulación y esas reservas energéticas de grasa, sea si cabe más difícil de movilizar. Esto que hemos hablado, son adaptaciones que nuestro organismo ha ido generando a lo largo de la evolución con vistas a los meses de embarazo y lactancia, en caso de “escasez”.

 

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